Inversiones en pesos, ¿cómo me protejo?

¿Cómo invertir los pesos?, esa es la pregunta de moda en Argentina.

Un 90% de mis lectores viven y generan sus ingresos en Argentina . El otro 10% deberá disculparme esta vez ya que el presente artículo tiene un claro objetivo: presentar el menú de inversiones en pesos para proteger el ahorro.

El 2020 será recordado no solo por el coronavirus y sus efectos sobre la economía global. También por la devaluación nominal que sufrieron las monedas de la región respecto el dólar. Sin embargo, el único país que encuentra grandes dificultades estructurales con este asunto es Argentina. Al momento de escribir esta columna, el dólar libre (dólar bolsa o MEP) ya acumulaba una suba de 100% en los primeros 10 meses del año. Para hablar con propiedad, lo que está ocurriendo es una huida generalizada del peso argentino. Nadie quiere tener pesos en el bolsillo porque la incertidumbre es grande y creciente.

En su rol de inversor, el argentino debe sacar a relucir su audacia e ingenio para proteger el dinero. Por un lado, se debe enfrentar a las restricciones vigentes para comprar dólares, sea el oficial o el libre que cotiza en la Bolsa. Por el otro, la tasa de interés en pesos no es lo suficientemente atractiva para estimular una inversión en moneda local.

Así, en un mercado de capitales pequeño y poco desarrollado, el menú que encontramos arriba de la mesa es bastante limitado para encontrar alternativas satisfactorias para cuidar el ahorro en esta coyuntura.

Analicemos cuáles son las alternativas de inversión para poder aplicar nuestros pesos y que estén lo más protegidos posible de las amenazas vigentes.

Dólar Bolsa: El dólar Bolsa o MEP es el que se consigue a través de operaciones bursátiles en el mercado de capitales. Surge de comprar con pesos un activo determinado, generalmente un título público, y vender luego ese instrumento en dólares, para que las divisas se acrediten en la cuenta comitente. Con esta operatoria surgen tres cuestiones fundamentales a considerar:

  1. No todos los activos cotizan en pesos y en dólares con una liquidez adecuada como para poder llevar adelante esa operación. Por el momento, el bono más utilizado es el BONO DÓLAR Vto. 2030 (AL30), surgido a partir del reciente canje de deuda que llevó adelante el gobierno nacional.
  2. Hay plazos legales para cumplir entre la compra del bono con los pesos y la venta de ese bono en dólares. Ese plazo es el denominado “parking” y supone un riesgo para el inversor. ¿Por qué? Porque en el parking, que al momento son 5 días hábiles, el precio del bono en dólares puede comportarse de manera errática, generando que el inversor no pueda saber a qué precio finalmente adquirirá el dólar. Si el bono baja, entonces al momento de venderlo uno recibirá menos dólares, lo que es equivalente a decir que la cotización final al que se obtiene la divisa es más alta. Si el bono, en tanto, sube, entonces recibirá más dólares por los pesos aplicados originalmente o lo que es lo mismo a decir que se consiguió dólares a un precio más bajo. Con la incertidumbre vigente, es difícil saber el movimiento del precio del bono, aunque el sesgo es claramente bajista.
  3. Una vez que tengo los dólares, el problema es decidir qué hago con ellos. Si los guardo en una caja de seguridad por varios años y no los invierto, entonces ese dinero pierde poder adquisitivo. En el mundo hay inflación. Baja, pero inflación al fin. Y en varios períodos incluso en Argentina tuvimos inflación en dólares. Por lo tanto, no invertir ese dinero es una mala decisión.

Bonos Públicos: Argentina es un caso único en el mundo en esta materia, sobre todo considerando lo que ha ocurrido recientemente. No hay registros de países que, habiendo reestructurado su deuda en un 99%, a los dos meses los bonos valen un 20% menos que antes de ese canje.

Hoy la deuda argentina no es una alternativa de inversión de largo plazo. Y creo que muy difícilmente lo sea a futuro. ¿La razón? Toda la dirigencia argentina, sin importar el partido gobernante, no entendió la importancia de respetar la restricción presupuestaria y comprometió la capacidad de pago de la deuda, cayendo permanentemente en default. Así, los bonos se convirtieron en una inversión especulativa de alto riesgo más que algo conservador como suele ser en el resto del mundo bursátil.

Bonos Privados: Conocidos como Obligaciones Negociables también, los bonos corporativos también fueron víctima de la inestable macroeconomía argentina. Con la restricción reciente al acceso de dólares, muchos bonos de empresas nominados en dólares corren el riesgo de no poder pagarse en tiempo y forma. Recientemente, han salido al mercado muchos de estos bonos que ajustan por la cláusula dollar-linked (se pagan y cobran en pesos ligados a la evolución del dólar oficial), pero no son demasiado recomendables para el inversor minorista por su baja liquidez.

Acciones argentina: Una vez más, la renta variable argentina mostró su clara vulnerabilidad respecto la inestabilidad económica. Cuando uno analiza lo ocurrido en los últimos 20 años, la evidencia empírica es contundente: el S&P Merval, principal índice de acciones domésticas, está en el mismo nivel en dólares que en el año 2000. Increíble, ¿no?

¿Acaso estamos ante una oportunidad? La historia podría mostrar que sí, pero de altísima riesgo que requiere mucha paciencia y que, además, nada garantiza que el actual es un piso para las acciones. Sólo lo será si se restablece la confianza y hay un cambio rotundo de las expectativas. Nada de eso aún parece percibir en el corto plazo.

Cedears: Los certificados de acciones extranjeras que operan en la Bolsa local y que permiten invertir en pesos en empresas del exterior han sido los vehículos más utilizados recientemente para “cubrirse” del flagelo argentino. Precisamente escribí una nota al respecto con las ventajas y riesgos de estos vehículos de inversión. Podés leer más acá.

Fondos Comunes de Inversión: Los FCI son vehículos muy interesantes para quienes recién comienzan, pero en la actual coyuntura no están ajenos a los problemas que enfrenta el país. La oferta se ha reducido fuertemente, ya que ninguno ofrece una alternativa distinta al riesgo argentino ya que existen limitaciones regulatorias para tal fin. Adicionalmente, los FCIs de renta fija o bonos ofrecen magros resultados en pesos, producto de la muy baja tasa de interés local mientras que los que invierten en acciones argentinas están expuestos al riesgo anteriormente mencionado.

Plazos Fijos / Letras / Cauciones: Todas estas alternativas son de corto plazo (30 días / 60 días) y comparten una particularidad: las tasas de retorno que ofrecen no cubren la inflación esperada. Una letra del Tesoro nacional rinde cerca del 30% anual, una caución (plazo fijo en la Bolsa) se encuentra en torno a 25% anual y un plazo fijo hoy está en 33% anual. Sólo el plazo fijo UVA le paga al inversor la inflación + 0,25% anual, pero implica quedarte 90 días en un vehículo con cero liquidez, lo que es un riesgo enorme en el actual contexto.

Repasada todas las alternativas, queda claro que el mercado ofrece pocas variantes para atravesar con éxito la odisea de proteger y hacer crecer el ahorro en Argentina. Un mix de cedears, algo de acciones locales y algo de bonos meramente con carácter especulativo podría ser el mix adecuado.

Sin embargo, todo depende de tu predisposición al riesgo, de tu horizontes temporal y de tu conocimiento sobre cómo funciona cada activo en el mercado.

Cualquier duda, estoy a tu disposición.

Cedears en 2020: luces y sombras de la inversión del momento

cedears

Hablemos de cedears. Las restricciones cambiarias no son un asunto novedoso en nuestro país. Por el contrario, es algo recurrente y parte de la idiosincracia de un país extraviado hace mucho tiempo. Lo que sí resulta distintivo esta vez es que a medida que aumentan las limitaciones para comprar dólares formales, los argentinos buscan cada vez más opciones de cobertura en el mercado de capitales doméstico.

Y el instrumento elegido para escapar al riesgo argentino, sea cambiario y macroeconómico, es el cedear.

Si sos un inversor con varios batallas a cuestas, sabrás de lo que estamos hablando. Pero si recién estás comenzando a canalizar tus ahorros mediante una cuenta comitente en una ALYC (Agente de Liquidación y Compensación), entonces verás que cualquier estrategia de inversión incluye, en distintas proporciones, a los cedears.

Como todo activo financiero, los cedears tienen ventajas y desventajas, por lo que el entendimiento adecuado de cómo funcionan es una regla que nadie puede soslayar. Así, el objetivo de esta columna es evacuar todas las dudas que tengas al respecto.

Entender dónde invierto

Una de las premisas centrales para minimizar los riesgos es que nosotros, como inversores, tenemos que saber concretamente en qué estamos invirtiendo. Por este motivo, es necesario saber, en primer lugar, qué es un cedear.

Un cedear es un certificado que representa una acción del exterior y que se negocia en pesos argentinos en el mercado local. Para que un cedear pueda ser emitido y negociado en nuestro mercado debe tener el respaldo del activo subyacente original.

Asimismo, un cedear puede representar una parte de la acción original. Cada empresa en particular tiene lo que se denomina un ratio de conversión, que determina cuántos cedears de la empresa A son equivalentes a una acción original de esa empresa que cotiza en Wall Street.

En este sentido, un ejemplo podría resultar esclarecedor.

En el mercado argentino, 10 cedears de Apple equivalen a 1 acción de Apple original. Para que puedan emitirse esos 10 cedears, es necesario que exista la acción de Apple subyacente depositada en algún lugar que le dé respaldo. Precisamente, el organizador del programa de cedears en Argentina es el Banco Comafi y es quien tiene en custodia las acciones originales que dan garantía a los cedears que se negocian en Bolsas y Valores Argentinos (BYMA).

¿Cómo sé cuál es el ratio de conversión que le corresponde a cada cedear respecto al activo subyacente? La respuesta está en este link, donde se encuentra el listado completo de cedears con sus respectivos ratios de conversión.

Cómo se determina el precio del cedear

Siguiendo con el ejemplo de Apple, señalé que 10 cedears equivalente a 1 acción original que se negocia en Wall Street. Al momento de escribir este artículo, el cedear cotizaba a $ 1.581 y la acción en USA a USD 110.

Entonces: 1.581 x 10 = $ 15.810 = USD 110.

Si 10 cedears están valuados a 15.810 pesos y esto es equivalente 1 acción original valuada a USD 110. Con estos dos datos, podemos determina el tipo de cambio implícito al que se negocian estos instrumentos y que se denomina contado con liquidación. Para este caso, es de $ 143,72 ($15.810 / 110).

Así, cuando uno invierte en un cedear, tiene dos fuentes potenciales de variación del precio en pesos. La primera es la cotización en dólares del activo subyacente (en el caso de Apple puede valer más o menos de los USD 110 actuales). La segunda, es el tipo de cambio implícito, denominado contado con liquidación: éste se encuentra en continuo movimiento y puede ser mayor o inferior a esos $ 143,72.

Por lo tanto, para interpretar nuestra inversión en cedears, tenemos que considerar ambas fuentes de variación del precio. Puede que la acción de Apple suba en el exterior de USD 110 a USD 112, pero si al mismo tiempo el contado con liquidación baja en Argentina, porque hay más confianza, baja de $ 143,72 a $ 133, nuestra inversión en el cedear en pesos disminuirá.

Ej. (112 x 133) / 10 = $ 1.489,6 => ese sería el precio en pesos del cedear ahora, un 5,8% menos en pesos aun cuando la acción en dólares subió un 1,8% (de USD 110 a USD 112).

Una manera de interpretar esta inversión es pensarla directamente en dólares. Cuando uno compra un cedear, debe saber que está cambiando sus pesos al tipo de cambio de contado con liquidación de ese momento y luego seguir la evolución del precio en dólares del activo subyacente del cedear en cuestión. De esa manera, resolvemos el problema.

Ventajas de los cedears

A continuación, enumero algunas ventajas que tiene el inversor para invertir en cedears:

1- Permite invertir en pesos en activos libre de riesgo argentino, sea el cambiario, de la economía o de la propia empresa.

2- Hay variedad suficiente de cedears para invertir de manera diversificada.

3- Recientemente, BYMA autorizó la negociación de fracciones de activos subyacentes, llevando el monto nominal mínimo de cedear a poder comprar a 1, sin importar el ratio de conversión que rige respecto el activo subyacente.

4- Tienen igual tratamiento impositivo que las acciones locales.

5- Los más negociados han alcanzado una liquidez muy importante, siendo los grandes protagonistas del mercado de renta variable dada la coyuntura de nuestro país. De hecho, un informe reciente del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) indica que los cedears llegaron a representar el 80% de todas las acciones negociadas en el mercado local, mostrando claramente la preferencia del inversor.

cedears

Desventajas de los cedears

1- A pesar de que son más seguros por el respaldo que tienen del activo subyacente, los cedears no dejan de ser activos legislados por las autoridades locales, lo que pueden estar sujetos a cambios regulatorios, impositivos, etc.

2- Una gran cantidad de cedears no gozan de una liquidez lo suficientemente amplia como para justificar inversiones de corto plazo, por lo que debe pensarse como inversión de largo.

3- No alcanza invertir en cedears por el solo hecho de buscar cobertura cambiaria. Hay que saber en qué empresa estamos invirtiendo, porque la búsqueda de cobertura ante el dólar puede terminar muy mal si no se elige la empresa adecuada, sea porque su valuación es extremadamente alta o porque sus negocios no tienen una buena perspectiva.

Dicho esto, tenés muchas herramientas e información disponible para que puedas elegir correctamente  tu inversión en estos activos. Cualquier duda, estoy a tu disposición.

Cepo cambiario: las nuevas (antiguas) lecciones para el inversor

Una vez más las nuevas medidas cambiarias anunciadas en Argentina ratificaron por qué se trata de uno de los lugares más hostiles para el inversor.

Las limitaciones para el acceso al mercado cambiario oficial, el menor cupo para el dólar solidario cuando se descuentan los consumos de tarjeta, el aumento de la presión impositiva para quienes atesoren moneda extranjera al cambio oficial y el impedimento a las empresas a obtener todos los dólares necesarios para cancelar sus deudas, desnudan la crítica situación de las reservas netas del Banco Central de la República Argentina.

Nadie puede sorprenderse por las nuevas restricciones. Como tituló el escritor Gabriel García Marquez, se trataba de una “crónica de una muerte anunciada” para el dólar oficial. Y hacia adelante, hay más dudas que certezas sobre la eficacia de lo anunciado en el objetivo final: frenar la sangría de reservas internacionales.

Lo que sí está un poco más claro es que será extremadamente difícil que la tan necesaria oferta de dólares aparezca con semejante nivel de restricciones, se trate de dólares comerciales, financieros o para inversiones en la economía real.

Todo lo anterior tiene, inevitablemente, un trascendental impacto negativo para el desarrollo del mercado de capitales argentino y para el inversor minorista en la odisea de proteger su ahorro.

Repasando la historia, esto saca a la luz algunas lecciones para quien invierte en activos argentinos. Son estas mismas lecciones que prevalecieron anteriormente y que ahora se vuelven más vigentes que nunca.

Avancemos en las mismas, para entender qué ratifica la actual situación y qué podemos esperar hacia adelante.

1. Mayor riesgo, ¿mayor retorno?

En finanzas, hay una regla máxima que en el 99% de los casos se cumple. Se trata de la relación directa entre el riesgo de un activo y el retorno esperado del mismo. En inversiones, la volatilidad es la variable estadística con la que se representa el riesgo. Y se entiende que los activos más volátiles son los que tienen más oportunidades de generar un retorno esperado mayor para el inversor.

De ahí que la mayoría de los activos asociados a los mercados emergentes suelen tener una expectativa más alta de rentabilidad. Pero como ya habrán notado, Argentina suele ser una excepción a esta regla. Es muy difícil pensar a las inversiones locales de manera independiente de la política económica. Como la inestabilidad macroeconómica está a la orden del día, realmente se hace muy duro percibir que los activos argentinos pueden compensar el riesgo asociado que tienen con una rentabilidad esperada más elevada.

2. Las acciones son siempre “negocio” en el largo plazo

Una cosa es invertir, otra muy distinta especular o tradear el mercado. Para el primer caso, se necesita conocimiento, análisis fundamental y largo plazo. Para lo segundo, análisis técnico, disciplina y un horizonte temporal de corto plazo.

Los datos avalan la teoría de que las acciones han sido un gran negocio de largo plazo. Obviamente que uno tiene que haber elegido empresas correctas y que supieron perdurar en el tiempo, innovando y capturando nuevos mercados. Muchas firmas han quedado en el camino. Pero con una alternativa conservadora, como haber invertido en el ETF SPY que simula el índice S&P500, uno habría obtenido un retorno de 190% en dólares en los últimos 10 años.

Como ocurre siempre, hay excepciones. Y lamentablemente, de nuevo acá aparece el mercado local. Y se trata de una excepción para mal, ya que los datos son contundentes.

En los últimos 20 años, si uno hubiera invertido en el índice Merval, el retorno acumulado en ese período fue de 0%. Sí, no se ganó dinero en términos nominales, y se perdió en términos reales (descontando la inflación global). Pero los resultados en la última década son aún más deprimentes para el inversor argentino. Quien puso USD 1.000 en el índice doméstico en octubre de 2010, hoy tiene un 50% menos, es decir, USD 500.

Conclusión: invertir en Argentina no es un “deporte” para el largo plazo, sino meramente especulativo donde el timing (cuándo comprar y cuándo vender) es la herramienta central para intentar ganar dinero invirtiendo en activos locales.

3. La regla de Pareto al máximo

La Ley o Principio de Pareto, también conocida como la Regla del 80/20 (ó 20/80), establece que, de forma general y para un amplio número de fenómenos, aproximadamente el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas.

Llevado al ámbito de las inversiones, el inversor argentino debe saber que para obtener resultados positivos con las inversiones, asumiendo menos riesgos, uno tiene que armar su portafolio con las mencionadas asignaciones de Pareto: 80% del dinero en activos sin riesgo argentino y 20% en activos con riesgo argentino.

Lo anterior le permitirá descansar más tranquilo por la noche, obtener retornos óptimos en el largo plazo y entender que hasta que no cambie la expectativa institucional y económica en Argentina, más allá de quien gobierne, es imposible obtener un mercado de capitales desarrollado que dé una oferta de activos financieros óptima para el inversor.

¿Qué tenemos al alcance de la mano para esta misión?

Aun con las trabas en el dólar solidario y el recrudecimiento del cepo, en el mercado local tenemos los cedears, que son certificados que representan acciones extranjeras y que se pueden comprar y vender en pesos. Durante el último año, estos instrumentos han tomado un protagonismo excluyente en las carteras de cualquier inversor.

Si uno no quiere quedar atado a ninguna suerte de regulaciones cambiarias o de mercado, entonces el camino es abrir una cuenta en un broker extranjero, transferir los fondos y comenzar a diagramar una inversión mirando de lejos la Argentina, al menos, con el 80% del ahorro.

Lo anterior es triste, pero no podemos pretender obtener resultados distintos siguiendo los mismos caminos que tanto dolor patrimonial provocaron y que son obstáculos para nuestro único fin: proteger nuestro capital para lograr un futuro mejor.

Apuestas de alto riesgo para un año electoral

La dinámica de lo que ocurrió las últimas semanas en el mercado argentino dejó una clara posición para lo que viene en los próximos meses: estamos en una zona donde sólo los traders puede intentar sacar ventaja de la extrema volatilidad, sea en el mercado de renta fija, en el de renta variable, el cambiario o de tasas de interés.

De esta manera, usted ya está advertido: si no le gusta demasiado el riesgo, manténgase alejado de la gran mayoría de los activos financieros locales.

A diferencia de lo que fue el final de 2018, el 2019 viene acompañado de un condimento adicional a la ya conocida fragilidad de nuestra economía: el factor político. Con una elección que se encuentra más reñida que nunca y con final reservado, las inversiones en acciones y bonos se tornan cortoplacistas y de alto riesgo.

Ese tipo de inversor también existe. Y gracias a los amantes del riesgo es que tenemos liquidez diaria en muchos activos financieros que mejoran, en cierta medida, la profundidad del mercado. Para entender por qué estamos en zona de alta especulación, tres datos son relevantes:

  1. El riesgo país finalizó el 2018 cerca de 800 puntos básicos, bajó a 630 a fines de enero y ahora lo tenemos instalado en 750 puntos básicos.                                                                                                          
  2. El S&P Merval en dólares llegó a estar cerca del límite de US$ 1.000 dólares hace un par de semanas para ubicarse en US$ 800 en la actualidad.                                                                                 
  3. La tasa de la Leliq cerró el año en casi 60% anual, tocó 43% hace semanas y ahora volvió nuevamente a su posición al 29 de diciembre.

¿Acaso no es un mercado para traders y amantes del riesgo…?

Para ellos la volatilidad es una tentación y una oportunidad. Y efectivamente, si está dentro de ese grupo, acá hay algunas ideas que puede interesarle:

Carry Trade: con la vuelta de un BCRA muy duro en su política monetaria, podría volver la tentación de “apostar” al peso ante tasas elevadas nominalmente. Todavía el ajuste de las Leliq no se evidenció en el resto de instrumentos en pesos, pero de persistir, llegará. Un 30% de la cartera puede ser tentador, aunque el riesgo cambiario no es menor.

Bonos medios / largos en dólares: Si uno apuesta a que el dólar a nivel mundial dará un respiro y los inversores vuelven transitoriamente a los mercados emergentes, la curva media larga en dólares de los bonos soberanos luce con rendimientos atractivos. El bono de Descuento en Dólares en Argentina (DICA) rinde cerca de 14% anual. Apuntando a una compresión de spreads por mejor clima global se podría hace una diferencia. Otro 30% del portafolio dedicado al riesgo podría ser una apuesta que sirva.

Acciones Especulativas: Estuvieron llegando los balances de la mayoría de las empresas correspondientes al cuarto trimestre. La gran mayoría de ellos aplicaron el ajuste por inflación, mejorando fuertemente la situación patrimonial. Uno de los balances que vino fue YPF S.A. (YPFD) que mejoró consistentemente los márgenes operativos contra igual período del ejercicio previo. Se trata de una acción completamente politizada, pero que luce barata. El riesgo es alto, aunque un rebote del crudo internacional y con la puerta de entrada de Argentina a Emergentes podría funcionar. Acá un 20%. Y los bancos han venido sólidos. Grupo Financiero Galicia (GGAL) bajó recientemente de US$ 37 en febrero a casi US$ 25 en Wall Street. Su balance no ha sido tan desalentador a pesar de la fuerte contracción en la intermediación financiera. Un rebote, si se da lo anterior, es posible. Otro 20% de la cartera por aquí.

Las anteriores son ideas de inversión solo a título informativo, para inversores proclives al riesgo y que quieran apostar a una recuperación al exagerado castigo que tuvieron los activos argentinos en las últimas tres semanas. Inflación, recesión y, por sobre todo, el factor político son las principales variables que condicionan (y mucho) el andar de dichos activos financieros.

Recuerde, si no le gusta el riesgo y no es trader, mejor mantenerse alejado de la montaña rusa que experimenta nuestro mercado en la actualidad.

Las emociones destruyen a las inversiones

No me gustan las personas extremadamente calculadoras y frías en sus relaciones sociales. Sin embargo, debo admitir que para operar los mercados, suelen ser los que mejores atributos tienen. No se trata de un cliché ni nada por el estilo, sino que resulta claro que, a lo largo de la historia, los pocos inversores que lograron abstraerse de los extremos irracionales del mercado son los que mejores negocios hicieron.

Las emociones nunca deben estar presentes al momento de definir una estrategia de inversión, realizar algún cambio en el portafolio o determinar qué es lo mejor para cumplir con nuestros objetivos bursátiles. Siempre, pero siempre, la razón debe primar por sobre la emoción.

A todos nos pasó (o nos sigue pasando)

Quizás usted invertido alguna vez y en los momentos de mayor tensión las emociones se apoderaron su comportamiento y lo llevaron a decisiones de inversión erróneas que le costaron mucho capital. Si ese es su caso, no se preocupe. A todos nos pasa. Incluso a mí me pasó al principio y hasta en la actualidad muchas veces estoy a punto de cometer errores e esa magnitud.

Sin embargo, todo es aprendizaje. La experiencia es un intangible invaluable para evitar cometer los mismos errores una y otra vez.

Se estará preguntando, ¿qué tipos de emociones son las más dañinas…? El gráfico siguiente es elocuente al respecto.

Emoción Tóxica I: Euforia

Hacer dinero en la Bolsa con un mercado alcista como el actual es algo relativamente fácil. La Bolsa estadounidense, por ejemplo, viene subiendo ininterrumpidamente desde hace ocho años. De esta manera, si uno comenzó a invertir hace poco en la Bolsa, probablemente haya ganado un buen dinero.

Sin embargo, esto es una contra para usted en su formación como inversor. Puede estar cayendo en la emoción denominada “Euforia”, donde piense frases como “qué inteligente que soy” o “qué fácil es hacer dinero con la Bolsa”.

Eso sería un error grave y hasta el más perjudicial para su carrera como inversor.

Déjeme decirle algo: “Las ganancias construidas en meses o años, pueden desaparecer en apenas minutos.”

Emoción Tóxica II: Capitulación

Así como la euforia se hace presente en los momentos de mayor alza y éxtasis del mercado, la capitulación se hace muy presente en los momentos de mayor caída del mercado. Y cuando el inversor frío y paciente está por hacer el mejor de los negocios en ese momento, esperando comprar muy barato, los inversores presos de sus emociones sólo sufren y piensan en vender sus activos tóxicos.

Estas situaciones son claves, nuevamente, para entender la mala relación entre las emociones y los resultados bursátiles.

Si uno hubiera sido frío y disciplinado en su momento, hubiera aplicado los stop loss correspondiente para limitar las pérdidas en un mercado bajista y se hubiera ahorrado todo el sufrimiento posterior.

De esta manera, la disciplina forma parte esencial del código del inversor frío y racional.

Emoción Tóxica III: Depresión

La consecuencia inmediata de un período de Capitulación es la Depresión, otra de las emociones muy fuertes que limita el accionar del inversor. Cuando uno entra en la fase de depresión no logra detectar ninguna oportunidad positiva en el mercado bursátil. Ve todo negativo y no piensa en hacer ningún negocio más.

Y justamente, en ese período es donde las oportunidades más atractivas aparecen. Y donde el dinero inteligente está ganando más retornos positivos que nunca.

Para poder superar esta situación, mi consejo es poner la mente en blanco por un tiempo, alejarse de los mercados, purificar su cabeza y volver cuando su autoestima esté recuperada nuevamente. Eso es l mejor para superar un momento de Capitulación y Depresión.

Lo anterior nos obliga a estar capacitado, ser fuerte mentalmente y saber manejar las emociones si quiere tener éxito en la carrera como inversor. No mostrarse vulnerable en momentos de estrés es una condición innegociable.