Wall Street 1 – Fed 0

Hace unas semanas atrás, el reconocido inversor Bill Ackman lo había afirmado en una serie de tweets: “si la FED no ataca en serio el flagelo de la inflación, el mercado lo hará y será peor”. Hoy, lunes 13 de junio, tuvimos una muestra de lo anterior.

No es que Bill siempre tenga la verdad revelada ni mucho menos. De hecho es recordada su reciente mala inversión en Netflix, donde compró una posición valuada en USD 1.100 millones en enero para cerrarla tres meses después con un rojo de USD 400 millones. Pero los grandes inversores son así, obtienen resultados fantásticos y entre ellos, malas decisiones de inversión también.

Más allá de lo anecdótico de Ackman, sus dichos sobre la Reserva Federal claramente están atinados, al menos en mi visión. Hoy el Nasdaq se derrumbó más de 4,5%, las tasas de los Treasuries estadounidenses subieron como nunca antes a niveles de 2007 y la curva se invirtió: un bono del Tesoro a 2 años rinde más que uno de 10 años de plazo.

¿Qué significa lo anterior? Que esto actúa como un fidedigno predictor de recesiones en los Estados Unidos, al menos así lo muestra la historia. Mi impresión es incluso aún más aguda: la economía norteamericana ya está recesionando con lo ocurrido en las últimas semanas.

Todo parte de la débil postura de la FED para atacar la inflación. Las expectativas están descarriladas. Y el mercado se lo hizo saber, poniendo fuerte presión sobre los activos financieros, forzando a que la autoridad monetaria adopte una postura mucho más hawkish en la reunión que comienza mañana y concluye el miércoles 15 de junio con el anuncio.

Los inversores quieren ver dos cosas: en primer lugar, que la entidad recobra su postura dominante en la batalla contra la inflación; en segundo lugar, que no es demasiado tarde. Para ello, y paradójicamente, cuanto más hawkish se muestre el FOMC (Comité Abierto de Política Monetaria) mejor hará en la restauración de confianza en los participantes del mercado.

Pero justamente, la voz del mercado se hizo escuchar generando un grave daño: el Nasdaq ya cae más de 30% desde su máximo de noviembre, el S&P 500 entró en bear market y el bonos del Tesoro americano a 10 años más que duplicó su rendimiento en apenas cinco meses y días. Así, 2022 es uno de esos atípicos casos donde acciones y bonos caen al unísono. Literalmente, cash is king, pero devaluado, con la inflación corriendo al 8% interanual.

El efecto riqueza negativo, la fuerte caída de la tasa de ahorro, ingresos que crecen bien por debajo del nivel de precios y costo del dinero (préstamos comerciales e hipotecarios) encareciéndose a un ritmo sin precedentes aseguran un “parate” económico en la actualidad.

La pregunta a responder ahora es la magnitud de la “R” (por la palabra “recession”). Allí, la pelota está del lado de la FED. El mercado ya hizo “su primer gol” y ahora el escenario más probable para el miércoles es un hike de tasas de 75bps. Esta opción tenían casi nulas probabilidad de ocurrencia hace dos semanas atrás.

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Claramente el mercado marcó el terreno y la FED debe marcar el empate, endureciendo su posición original y saliendo de la zona de confort. Será necesario resignar algunos puntos de actividad económica a costa de retomar el control sobre la inflación. En caso contrario, podemos encontrarnos con mayor depresión financiera por delante.

La pelota queda en manos de Jerome Powell y su equipo. Esperemos que elijan el arco correcto para concretar el gol de la tranquilidad.

¿Warren perdió su magia?

Para todos los que nos sentimos plenamente identificados con el value investing, dos palabras son más que suficientes para entender nuestra metodología de inversión: Warren Buffett.

Sin una carta de presentación necesaria, el gurú y sus socios de Berkshire Hathaway estuvieron presentes en la Asamblea Anual del holding, celebrada en Omaha el último sábado. Y, como de costumbre, hubo mucha tela para cortar al respecto.

La reunión de este año tuvo varias características particulares.

Fue la primera en la que fue presencial desde que comenzó la pandemia, un hecho no menor por toda la audiencia que convoca y los eventos que hay en torno al value investing durante todo el fin de semana.

En segundo término, se trató del primer evento en donde el gurú no tuvo que especificar quién iba a sucederlo en el trono de Berkshire cuando él no estuviera más. Esto ya había sido anunciado el año pasado: Greg Abel, actual vicepresidente de la unidad de negocios no vinculados a Seguros del holding.

Finalmente, el tercer elemento diferencial tiene que ver con el siguiente gráfico:

Durante los peores momentos de la pandemia, y luego de que el mercado haya tocado su mínimo del momento, habían comenzado a emerger una serie de “gurúes” jóvenes de mercado que comenzaron a mostrar públicamente lo bien que les iba con las inversiones.

En ese entonces, la política monetaria y fiscal mega expansiva de los principales países del mundo habían permitido evitar el colapso total de las economías y ese dinero comenzó a fluir con fuerza hacia el mercado de acciones. Así, las valuaciones de las empresas denominadas “growth” habían crecido más que considerablemente, teniendo una performance relativa muy superior a las denominadas acciones “value” o de la economía más tradicional.

En ese contexto, con Warren Buffett tomando posiciones muy conservadoras respecto al mercado (vendió participaciones históricas como empresas de aviones y bancos, acumulño una increible cantidad de efectivo en el holding, etc.), las críticas comenzaron a caerle fuertemente.

Desde acusaciones como “Warren ha perdido su magia” o “el gurú ya no entiende el mercado actual” a “su metodología de inversión no es adecuado a los tiempos actuales”, el fenomenal inversor era atacado por inversores con escasos pergaminos a lo largo de la historia.

Incluso, el ataque recrudecía hacia su persona en la medida que sus críticas sobre el Bitcoin y el resto de las criptomonedas aumentaba.

Después de un corto plazo marcado por fuertes turbulencias, Warren se dedicó a continuar con su filosofía de inversión, viendo algunas pocas alternativas de inversión para la cartera y acelerando notoriamente la recompra de acciones propias del holding.

El paso del tiempo, como suele ocurrir casi siempre, terminó de poner las cosas en su lugar. En los últimos 24 meses, la acción de Berkshire Hathaway acumula una mejora de 76% que compara contra el “apenas” 49% del índice Nasdaq y el 55% del ETF de acciones growth (IWY).

Sin perder su coherencia y racionalidad, Warren ha dado una nueva lección el sábado último. Culpó enfáticamente a los inversores de Wall Street por convertir la inversión en acciones en una actividad de especulación y juego (gambling) al tiempo que volvió a ratificar su descontento con el Bitcoin (“si alguien me dice de comprar todos los bitcoins del mundo por USD 25 no lo haría porque no tienen utilidad).

Adicionalmente, ratificó uno de sus pilares centrales de metodología de inversión al justificar las adquisiciones de Chevron (CVX)Occidental Petroleum (OXY) y HP Inc (HPQ): “solo comprar acciones de empresas que puedas entender lo que producen”.

Sus ideas de inversión son tan simples que sorprenden. Algunos se animaron a decir que perdió la magia. Los resultados (y el tiempo) pusieron las cosas en su lugar nuevamente.

¿Y si esta vez NO es distinto?

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “esta vez es distinto”? Seguramente ha pasado por nuestros oídos infinidad de veces, sin importar el contexto.

Para los que trabajamos en inversiones, el concepto de “esta vez será diferente” lo venimos escuchando con mucha frecuencia. Y básicamente surge en relación a un nuevo cambio de paradigma respecto el ciclo alcista de los commodities y su influencia sobre el ciclo económico y de los mercados.

A priori, cuando nos remitimos a la historia, por el momento hay signos coincidentes entre lo ocurrido en el pasado y lo que está aconteciendo en este momento, independientemente de las causas que están impulsando los eventos.

A pesar de que muchos analistas de mercado aseguran que esta vez es distinto por el hecho que tenemos efectos colaterales por una pandemia, sumado a un reciente (e inesperado) conflicto bélico, yo tengo una postura más bien contrario a esos argumentos: en mi visión, estamos ante una típica correlación de un ciclo económico natural, que va a derivar en un estancamiento económico con consecuencias para el portafolio.

El gráfico que mejor retrata lo que me parece que está ocurriendo es el que les muestro a continuación:

En mi visión particular, creo que estamos atravesando la Fase 6 del ciclo económico y de los mercados. Ya hemos vivido un bull market de los bonos y de las acciones a nivel general, y ahora es el momento de los commodities. ¿Cuándo? En un contexto en donde la actividad económica global se está desacelerando y el concepto de estanflación se hace cada vez más presente.

En este preciso momento, los bancos centrales están ajustando su política monetaria para encarrilar las expectativas inflacionarias. La suba de tasas de interés que transitaremos este año, no solo por parte de la FED sino el resto de sus colegas globales (como el banco Central de Inglaterra y el Europeo), hará que la economía se enfríe, entrando una una etapa que puede coquetear con la recesión.

Una vez que arribemos a ese punto, la inflación debería comenzar a ceder, parte porque los efectos transitorios de suba de precios por Covid-19 deberían desvanecerse y otro tanto porque la demanda se resentirá con un costo del dinero más alto. Así, los bonos volverán a hacer una alternativa de inversión relativamente atractiva, sobre todo los de corto plazo.

El seguimiento natural a esto es que los bancos centrales dejen de ajustar su política monetaria y comiencen una reversión del ciclo, dando lugar a un comienzo de atracción de las acciones en las carteras de inversión de los inversores promedio. Las ganancias corporativas deberían tener un punto de inflexión en términos de desaceleración y los negocios deberían fluir.

Así la Fase 2 y 3 estarán en plena vigencia, iniciando nuevamente un proceso de optimismo con el mercado a nivel general. El gran dilema es cuándo esto ocurrirá y cuál será la magnitud de la velocidad de estos cambios. Es ahí donde yo creo que hay un proceso diferencial con la historia: los actores econçomicos más relevantes han aprendido la lección y su capacidad de actuar más rápidamente es sumamente relevante y evidente.

Las oportunidades, con suma selectividad, irán aflorando a lo largo del camino. Ahí es dónde tiene que estar la atención del inversor y los recursos. El foco es lo más importante en este momento.

De todos esto y más hablaremos en nuestro encuentro mensual para suscriptores de Portafolio Sin Fronteras. Es el jueves 21 de abril a las 22hs. Hay solo 10 vacantes disponibles para los que quieran registrarse haciendo clic acá.

El dilema de la FED, ¿ajusta o no ajusta?

Es cierto que la historia de los mercados globales  y la FED está llena de fases de fuertes incertidumbre. Es allí, en esas instancias, cuando se producen las más interesantes oportunidades de compra para las carteras de inversión. Pero como es lógico, son esos momentos también los más difíciles para tomar la decisión de invertir el dinero.

Así es la naturaleza de los mercados. No existen decisiones fáciles, con bajo riesgo, que impliquen interesantes retornos hacia el futuro.

Llevando lo anterior al plano de la economía global, y de la política monetaria en particular, en una de las situaciones anteriores debe estar Jerome Powell y los demás integrantes del Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal.

El miércoles 16 de marzo será, sin dudas, uno de los días más importantes para el organismo y su dirigencia de los últimos 10 años. Es cuando deben decidir si ajustan o no las tasas de interés. Pero más importante que eso, es la señal que darán hacia adelante. Los mercados estarán ansiosos y volátiles, siendo un factor condicionante de futuras movidas de la FED.

Contra la espada y la pared

“¿Cuál va a ser el nivel de magnitud de tightening de la FED en 2022?”

Si a cualquier analista o inversor le tocaba responder esa pregunta a principio de 2022, la respuesta hubiera sido clara: un ajuste de 25 bps o 50 bps en marzo y una agresividad significativa de allí en adelante para domar la inflación.

Nadie dudaba de que la FED tenía que avanzar fuertemente en el control de la suba del nivel general de precios, poniendo las expectativas a raya. De hecho, cuando la entidad envió esa señal a fines de diciembre, los mercados celebraron la noticia.

Sin embargo, tan solo dos meses después, la situación cambió radicalmente. No por la inflación, que lejos de frenar se aceleró, pero sí por el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Este fenómeno, como escribí la semana pasada, no hizo más que estimular las expectativas inflacionarias vía el gran salto en el precio de los commodities. Pero, a la par, también creció el sentimiento de que el mundo puede entrar en una recesión económica en el segundo semestre si el enfrentamiento bélico escala.

¿Acaso la FED se animará a poner en práctica una política monetaria super restrictiva para controlar la inflación pagando el costo de ser señalada como la gran artífice de una recesión en USA?

Particularmente, yo no lo creo, pero es mi opinión personal.

¿Que nos dice la historia…?

Remontándonos a los ’70 y hasta la crisis de 2008, las tasas de interés de corto plazo de la FED (línea roja) siempre han respondido a la aceleración de la tasa interanual de inflación en USA (línea azul), llevando en varios períodos a un nivel de tasa de interés real positiva (línea roja por encima de la azul). Sin embargo, hubo un cambio de paradigma a partir de la crisis subprime: durante 14 años, nunca las tasas de interés de la FED volvieron al nivel de positividad en términos reales.

Mi visión particular es que la autoridad monetaria hará ajustes de tasas, pero muy graduales. Intentará hacer un equilibrio entre dar alguna señal de lucha contra la inflación y no someter a la actividad al terreno de la recesión.

En esa línea, también estará mirando el mercado de cerca. Con los ánimos exacerbados por la guerra, una presión vendedora evidente de activos de riesgo y una volatilidad a la que la gran mayoría del mundo inversor se había desacostumbrado, la decisión de la FED puede disparar la ansiedad o llevar algo de calma.

Aprendiendo en los mercados,

DMB

P.D.: Sobre este tema, grabé un video para mi canal de Youtube. Miralo acá, dejame tu comentario y suscribite.

No todo lo que brilla es Wall Street

Todas las miradas apuntan a Wall Street. Si un inversor pasó desprevenido por este 2021 y se fija que tan bien han marchado los mercados durante el segundo año de pandemia, podría llevarse una visión distorsionada de la realidad.

Wall Street está cerrando un año superlativo. Sus dos principales índices estrellas, como el S&P 500 y el Nasdaq, están cerrando el año con avances de 27%. Sin embargo, cuando analizamos el retorno del MSCI World excluyendo USA nos encontramos que las acciones globales apenas rindieron un 5%, por debajo de la inflación global.

Esta diferencia de retornos es la mayor de los últimos 20 años.

Pese a esta gran performance de Wall Street, las conclusiones prematuras podrías llevar a tomar decisiones erróneas para la cartera.

Por un lado, que a los índices más importantes les haya ido tan bien no quiere decir que toda inversión en la principal plaza bursátil del mundo fue rentable. Lejos de eso, ha sido un año bastante decepcionante para los inversores que no optaron por invertir en los papeles de las big tech o las denominadas FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google… y adicionamos Microsoft y Tesla).

Empresas importantes como Paypal (PYPL), Square (SQ), Palantir (PLTR) y Zoom Video Communications (ZM) han perdido en torno al 50% de su capitalización bursátil desde sus máximos. Y otras empresas, que han estado de moda durante la pandemia, como Peloton (PTON) o Zillow (Z) han perdido más del 70% de su valor.

En cierta medida, el Sr. Mercado ha hecho el trabajo de corregir gran parte de la exagerada suba que tuvieron muchas firmas que disfrutaron el exceso de liquidez global. Hacia adelante, en un mundo donde la suba de tasas de interés y la restricción de liquidez comenzará a primar, la selectividad deberá ser abordada profesionalmente.

Así, los índices mantuvieron su ritmo alcista como consecuencia del abultado peso que tienen las 10 primeras empresas en la cartera del S&P 500 y el Nasdaq. Pero para más del 90% restante de los integrantes los mercados, el 2021 no ha sido un año muy auspicioso.

Qué mirar hacia adelante

A nivel general, Estados Unidos luce caro respecto los activos de otros países del mundo. Es cierto que las Big Tech seguirán liderando, al tener una robusta posición de caja, bajo (o nulo) endeudamiento y crecimiento de dos dígitos. Pero sus valuaciones son realmente muy exigentes.

Solo para tener dimensión de lo anterior, valen utilizar algunas métricas. Tanto el ratio Precio / Ganancias ajustado por inflación, como el de Precio / Ventas del S&P500 se encuentra en un máximo histórico. Si estamos en presencia de un cambio de paradigma con las tasas de interés y las valuaciones, no lo sabemos. Pero lo que sí está claro es que cuando hacemos la comparativa histórica, nunca antes las valuaciones se encontraron donde están en este momento.

Mi impresión es que los inversores deberán mirar más allá del país del norte, en otros mercados donde haya liquidez, buenas oportunidades y reglas de juego claras. Canadá, Reino Unido y Francia pueden ser sin dudas alternativas. Para ello, es necesario tener un broker que permita acceder a esos mercados.

También, por qué no, los mercados emergentes pueden ser una alternativa después de un año muy decepcionante en 2021. La historia futura no les juega a favor: períodos de alzas en las tasas de interés, con dólar más fuerte, puede presionar a los commodities, incomodando la macroeconomía de estos países.

Sin embargo, el excepcionalmente bajo nivel de tasas y las atractivas valuaciones actuales pueden llegar a compensar el riesgo de la dinámica global, al menos para capitales que quieran realmente coquetear con una elevada volatilidad y un potencial de crecimiento alto.

De esto y otras cuestiones de mercados globales, hablamos en nuestro canal de Telegram. Te invito a sumarte acá.

Que tengas un excelente fin de año y un próspero 2022.

Aprendiendo en los mercados,
DMB

Dime lo que piensas y te diré dónde inviertes

Ingresamos en la última etapa de este 2021. Si hay algo que todos celebramos es haber vuelto, al menos parcialmente, a recuperar cierta normalidad port-pandemia. Si bien el futuro es impredecible, por el momento se han vivido algunos meses con mayor libertad y sensaciones de que lo peor de la pandemia lo hemos dejado atrás.

Pese a esto, quedan desafíos extremadamente grandes hacia adelante, sobre todo para la economía global y los inversores. Hasta la fecha, y al momento de escribir esta columna, los mercados de Wall Street transitan nuevos máximos históricos y acumulan ganancias de dos dígitos. Si bien es cierto que la historia juega a favor (siempre el primer año de mandato del nuevo presidente en Estados Unidos ha sido bueno en términos de mercado), el andar de las bolsas ha sido dispar, alineado con la divergencia en la recuperación de las economías globales.

Mientras que el índice S&P 500 acumula una mejora superior al 25%, el principal índice de mercados emergentes cae 0,5%. Acá, las estadísticas históricas, no se cumplen: siempre el año posterior a las elecciones presidenciales estadounidenses los mercados emergentes tuvieron un claro outperformance respecto el equity norteamericano.

Pero no solo surgen diferencias a nivel regiones o países. Sino que también hay una especie de “grieta” en torno a una variable extremadamente delicada (y nueva para estos tiempos) que puede condicionar la forma en que invertimos: la inflación.

No hay un consenso único ni en el mercado ni entre los hombres de negocios sobre el andar del alza de precios hacia adelante. Si hay una cosa que queda claro, es que los bancos centrales globales, con la FED a la cabeza, han subestimado este fenómeno. El presidente de la FED, Jerome Powell, se cansó de hablar de transitoriedad de la inflación durante meses. La evidencia de su diagnóstico equivocado quedó en evidencia con el inicio del tapering este mes de noviembre.

Pero hace unos días, el debate sobre el andar inflacionario se dio abiertamente en el mundo de los negocios. Jack Dorsey, CEO de Twitter (TWTR) indicó que la “hiperinflación estará entre nosotros y cambiará dramáticamente la forma de hacer negocios”.

Rápidamente la portfolio manager “estrella”, Cathie Woods, salió a contrarrestar esa tesis, señalando que veía muy parecido el actual proceso inflacionario al de la salida de la crisis subprime y que la productividad y tecnología llevarán a un descenso marcado de la inflación.

En el medio, por si faltaba alguien, el ícono Elon Musk sentenció que no compartçia ninguna de las dos posturas, aunque “claramente la inflación es más alta ahora y que nadie puede saber con exactitud lo que ocurrirá en el futuro.”

Lo cierto, es que el escenario está plagado de incertidumbre hacia adelante.

Y vos, ¿de qué lado estás?

Claramente que las dudas de los hombres de negocios son las mismas que invaden a gran parte del universo inversor. Pero en función de lo que piense uno u otro sobre el andar futuro de esta variable es cómo va a determinar su portafolio de inversión.

Claramente que quienes se sienten más cerca de Cathie Woods, administradora de los fondos ARK, tendrán en su portafolio una ponderación bien importante de empresas disruptivas, tecnológicas y con gran potencial hacia adelante.

En tanto, quienes tienen más puntos en común con el CEO de Twitter, seguramente estén mucho más sesgados hacia la exposición en sectores que lo han hecho bien en períodos de alta inflación, como es el de consumo básico real estate.

Lo interesante es que en Portafolio Sin Fronteras tenemos un balance que combina ambas posiciones y así lo seguiremos haciendo hacia adelante. Pero más interesante aún, esto lo discutiremos el próximo miércoles a las 22hs en nuestro encuentro mensual. Si no formás parte, todavía estás a tiempo suscribiéndote acá.

Como todo en la vida, y tal cual lo indicaban los libros de mi infancia, elige tu propia aventura.

La verdad sobre la caída de Facebook

Casi 7 horas estuvieron las plataformas relacionadas con Facebook durante este lunes 4 de octubre. Se trató de la mayor caída offline desde 2008, aunque por ese entonces tenía “sólo” 80 millones de usuarios. En esta ocasión más de 2.300 millones de usuarios fueron afectados si consideramos las plataformas de Facebook, Instagram y Whatsapp.

Las acciones de Facebook (FB) cayeron un 4,89%, con el doble de volumen negociado que el promedio de los últimos 10 días. ¿Acaso esta pérdida de US$ 47 mil millones de capitalización de mercado de la firma en un sólo día se debió a este apagón?

La respuesta es NO, a pesar de que gran parte de la prensa internacional manifestó lo contrario.

Paradójicamente, la jornada bursátil de Facebook ya se presumía iba a ser muy complicada durante la apertura de este lunes ya que la obra maestra de Mark Zuckerberg se encontraba bajo ataque.

A priori, FB está en el centro de la escena por la privacidad de los datos de sus usuarios. En un foro de hackers, aseguran que están a la venta más de 1.500 millones de datos personales de usuarios de la red social. Esto ya había sido objetado anteriormente cuando en abril de este año unos 500 millones de datos de usuarios fueron expuestos.

Sin dudas que hay severas fallas de seguridad en Facebook y cualquier otra red social donde los usuarios postean activamente fotos e información personal privada. Ocurrió antes, ocurrirá ahora y continuará pasando en el futuro. Los usuarios son conscientes que, una vez subida una imagen o alguna información personal de manera voluntaria, la misma puede estar sujeta al robo por parte de los hackers.

Lo anterior sirve para apuntalar el discurso global de los principales gobiernos del primer mundo en contra del gran poderío internacional que tienen estas mega empresas tecnológicas. La necesidad de buscar más recursos fiscales para enderezar las muy debilitadas arcas oficiales encuentran en las big tech el botín perfecto para avanzar contra ellas.

Así, Facebook se ha transformado en el actor principal para recibir hostigamientos y controles por venir de parte del poder político que necesita librar esta batalla y buscar recursos adicionales.

¿Por qué se da esto?

Básicamente porque los países centrales quedaron fuertemente desequilibrados tras el paso de la pandemia. Tomando Estados Unidos los números están a la vista:

1- La hoja de activos de la FED se duplicó en 18 meses.

2- La inflación escala al nivel más elevado de la última década, mostrando cuatro meses consecutivos con tasas interanuales por encima del 5%.

3- La relación Deuda / PBI está en niveles de 125%, situación delicada en las puertas de una FED que subirá las tasas en 2022.

Bajo este contexto, con mercados inciertos, mayor volatilidad y activos de riesgo bajo presión, Facebook (FB) ha sufrido fuerte. ¿Qué podemos esperar? Breve análisis a continuación.

¿Tormenta perfecta?

Adicionalmente a todo lo anterior, la acción de Facebook comenzó a naufragar la semana pasada, en medio de una toma de utilidades del mercado en general, cuando señaló que efectivamente el nuevo sistema operativo iOS de Apple tuvo un efecto negativo mayor al esperado en el negocio de ads.

Hace un par de meses atrás, el propio Mark Zuckerberg había señalado que, incluso, ese mismo sistema operativo, que le daba poder a los usuarios a elegir preferencias sobre el seguimiento de sus preferencias, podría lograr mayor eficiencia en el negocio de la firma.

Así, con las sensibilidad del mercado a flor de piel, la acción de Facebook acumula ya una baja de 14% en el último mes. ¿Puede ser una oportunidad? Habrá que conmensurar el daño que le ha hecho iOS al negocio central de la firma, pero sin dudas los ratios son nuevamente atractivos:

– Precio / Ganancia forward: 21,7x.

– EV / EBITDA: 11,9x.

– Precio / Cash Flow forward: 17,6x.

¿Alcanza para ser atractivo? Lo que podemos decir es que, comparado con las otras mega empresas tecnológicas, son ratios que comienzan a ser muy atractivos.

Aprendiendo en los mercados,

Diego

China, ¿bomba de tiempo para los mercados?

Desde hace unas semanas, China se volvió el epicentro de atención de los mercados globales. En este caso, no se trata por su crecimiento a tasas chinas. Tampoco por el enfrentamiento entre el Gobierno central y las grandes corporaciones tecnológicas como Alibaba (BABA)Tencent. En este caso, las visiones se centran en Evergrande, el segundo más grande desarrollador de real estate de ese país.

Hace varios años los analistas se preguntaban si China no podría sufrir un “credit crunch” (ola masivo de defaults corporativos) debido al abultado crecimiento del endeudamiento del mundo corporativo. Las tasas de interés por el piso financiaron una fenomenal expansión del sector privado en base al apalancamiento.

En rigor de la verdad, no solo China ha logrado expandirse con esta mecánica. También grandes empresas europeas y norteamericanas han usado el financiamiento “gratis” a lo largo de la última década, sesgo que trae mucha incertidumbre hacia adelante en un contexto de potencial suba de tasas de interés. Pero a diferencia de lo que ocurre en el contexto del gigante chino, en los países occidentales la información es transparente y al alcance de la mano de todo el mundo inversor.

Lo que ocurre en China, más allá de la actual coyuntura de Evergrande de la cual hablaremos a continuación, es que estamos en presencia de una gran caja negra puertas adentro sobre cómo están interactuando los desequilibrios crediticios dentro de las empresas producto de la gran muralla interna sobre el flujo de información hacia el afuera.

Y todo esto hace que, cualquier amenaza de pinchazo de burbuja en empresas chinas, la magnitud de los impactos son inconmensurables por las esquirlas que puede producir tanto adentro como afuera de los límites del gigante asiático.

La primera señal

Desde febrero pasado, fue el propio Gobierno Popular chino el que indicaba que algo en ese país no estaba bien. El ataque del gobierno hacia el fundador de Alibaba, Jack Ma, no fue más que una pantalla de que la actividad económica comenzaba a crujir.

Hacia el afuera, la señal fue que a pesar de mostrarse capitalista para los negocios con el mundo, el alto perfil de los “nuevos millonarios” chinos no comulgaban con las reglas del comunismo puertas adentro: está absolutamente prohibido levantar críticas en público al poder central.

Jack Ma fue el chivo expiatorio, pero marcó el inicio de un proceso de evitar un “levantamiento capitalista” en la cuna del comunismo y la economía planificada puertas adentro. Además, dejó en claro que, en su propia conveniencia en su momento, el gobierno central dejó ir demasiado lejos la expansión del capital privado para conquistar el mundo.

Estas empresas como Alibaba, Tencent, JD.com, fueron demasiado lejos en su expansión y se mostraban lo suficientemente grandes para comenzar a desafiar el poder político. Bajo la excusa de mayor control contra el crecimiento desmedido y cuasi monopólico de estas firmas, el gobierno intercedió sembrando un manto de fuerte incertidumbre hacia los capitales extranjeros.

Así, las acciones chinas comenzaron, peligrosamente, a marcar una divergencia respecto el mundo emergente, dando señal de que la situación estaba lejos de ser normal. La actividad económica en China se ralentizó significativamente y esto puede hacer crujir, conjuntamente con el enfrentamiento ante las grandes firmas, a la pujante sociedad china.

Claramente, esta divergencia de performance entre el ETF de Acciones de China (FXI) y el principal ETF de Mercados Emergentes (EEM) es una muy mala noticia para este último, en caso de que ese spread no empiece a cerrarse. Y también, es imposible imaginar que los mercados desarrollados, sean europeos o de Wall Street, puedan seguir su rumbo alcista sin importar lo que ocurra con los activos financieros de unos de los motores de la economía global como es China.

¿El próximo Lehman?

Ahora sí hablemos de Evergrande. Algunos señalan que este gigante de desarrollo de real estate chino es el próximo Lehman Brothers que desatará la próxima gran crisis financiera mundial. Cuando leo esto, entiendo que quiere hacerse un análisis comparativo del potencial impacto financiero que pueda llegar a tener una potencial caída de Evergrande sobre los mercados globales como el que tuvo Lehman en 2008.

De todas formas, son cosas distintas. Mientras que el banco de inversión estadounidense estaba lleno de producto estructurados difíciles de entender que tenían como colateral (garantía) final gran cantidad de hipotecas de baja calidad, en el caso de Evergrande es la propia empresa la que está plagada de deuda propia que no puede pagar.

Se presume que este desarrollador chino, que tomaba préstamos muya caros que vendía tierras y proyectos inmobiliarios aún más caros, debe aproximadamente unos USD 300.000 millones. Es una cifra totalmente impagable para su situación financiera actual, con una caja disponible menor a los USD 5.000 millones según cálculos recientes.

Cuando las propiedades dejaron de subir, la bicicleta dejó de pedalear y Evergrande se encuentra en una situación insostenible a futuro. Esto puede generar un caos no menor en el corazón de los bancos más expuestos a este tipo de créditos.

Sin dudas, estamos ante una situación que no puede tener un final feliz. Pero el impacto sobre los mercados dependerá de cuál de estos dos caminos asuma el Gobierno chino:

1- Deja caer a Evergrande, adoctrinando al resto de las empresas privadas que se apalancaron mucho más de los límites impuestos por el propio gobierno, dando un ejemplo sobre la dirección del país al respecto, aún asumiendo los inconmensurables costos que puede provocar esta decisión.

2- El Gobierno interviene la empresa, se queda con el control mayoritario y salva un colapso masivo negociando con acreedores, aunque eso puede ser una señal de debilidad hacia adelante, enviando mensajes de riesgo moral para otras empresas en igual situación de asfixia financiera que podría descansar en la idea de mantener los desequilibrios actuales ya que siempre aparecerá la mano del Estado como luz al final del túnel.

Durante la crisis de 2008, el Gobierno norteamericano, hasta entonces impensado, llevó adelante las dos soluciones. Primero dejó caer a Lehman Brothers para dar un mensaje de que no saldría al rescate de ninguna entidad, las cuales debían hacerse cargo de sus irresponsabilidades. Cinco días después, cuando la mayor aseguradora del mundo, AIG, iba camino al colapso, el Tesoro norteamericano salió al rescate masivo de todo el sistema financiero.

Los meses después sabemos lo duro que fue para el mercado y la economía global. También, quedó en evidencia los grandes negocios para el portafolio que surgieron a partir de ese momento.

Cautela, prudencia, liquidez y paciencia para aprovechar oportunidades parece que son características comunes que cualquier inversor debe tener en los tiempos actuales.

Aprendiendo en los mercados,

Diego.

Los sectores ganadores con mayor inflación global

Si hay algo en que los argentinos somos expertos, eso se llama inflación. Hace más de dos décadas lidiamos con niveles insoportablemente altos de precios que presionan al poder adquisitivo de nuestros ingresos y ahorros. Como marca nuestra historia, mostramos resiliencia, nos adaptamos y buscamos caminos para proteger el dinero. En eso, se podría decir que estamos un paso adelante del resto. Ahora, es el mundo el que debe lidiar con presiones más fuertes a nivel inflacionario y, como inversores, debemos detectar qué sectores pueden ser ganadores y por qué.

Antes que nada, hagamos un poco de historia.

En estas últimas dos décadas en que los argentinos volvimos a batallar contra la inflación, en el mundo paradójicamente cada vez se habló menos de este flagelo. Con la mayor parte de los países entendiendo el concepto de restricción presupuestaria, el mundo transitó fases de expansión y recesión con una inflación promedio del 2,5% al 3% anual.

La productividad laboral, la innovación, el desarrollo tecnológico y la competencia permitieron evitar las presiones inflacionarias que pusieran en peligro el equilibrio global.

De alguna manera u otra, la pandemia rompió con esa tranquilidad.

La primer medida que adoptaron los bancos centrales fue actuar coordinadamente para inyectar rápidamente una cantidad de dinero nunca antes vista: casi 10% del PBI global fue emitido en menos de 1 año mediante la compra de bonos públicos y privados. Asegurar la liquidez del sistema financiera global para evitar una ruptura de la cadena de pagos era vital.

En segundo lugar, los Estados pusieron en marcha políticas fiscales expansivas nunca antes vista. Eso permitió compensar parcialmente los efectos negativos de la pandemia en materia económica, aunque debilitó fuertemente la solvencia financiera de largo plazo.

Finalmente, la reapertura económica acelerada en Estados Unidos y otras economías desarrolladas producto de una vacunación masiva reactivó la demanda a un ritmo mucho más veloz que la oferta de bienes y servicios, poniendo presión alcista a los precios.

Así, quedan en evidencia los últimos datos de inflación en Estados Unidos que ponen en el centro de la escena el debate entre analistas e inversores sobre si este fenómeno es transitorio o permanente.

El jueves pasado se conoció que el ritmo de inflación en la principal economía del mundo fue el más elevado desde septiembre de 2008, con un avance de 5% interanual (más alto que el 4,7% estimado) en el quinto mes del año.

Si bien hay motivos para pensar que sí efectivamente alguna de las alzas son temporales (tansporte dio un salto por el aumento de autos y camiones usados ya que la producción global está sufriendo la escasez de semiconductores), otros sectores claramente muestran que los aumentos pueden ser más que transitorios.

Mi impresión es que poco sentido tiene el debate acerca de si estamos en un mundo más inflacionario o no. Claramente la inflación ya llegó y eso es lo que el inversor debe tomar nota al final de cuentas. La transitoriedad o no la marcará el paso del tiempo, pero en el mientras tanto el portafolio puede sufrir con fuerza.

Los sectores que ganan con la inflación

Si bien el flagelo inflacionario no había estado presente a nivel global en los últimos 20 años, llegó el momento de desempolvar los libros de historia para ver si estamos o no en presencia de situaciones similares, determinando los sectores que podrían verse beneficiados.

Algunas de esas notas del pasado indican que los siguientes sectores lo hacen bien si la inflación tarda más tiempo en irse:

  1. Consumo Básico: Al ser un sector más resiliente a los ciclos económicos y con una baja elasticidad de la demanda, las empresas que lo componen son capaces de traspasar cualquier aumento de costos a sus precios finales sin verse afectados ni sus márgenes ni su demanda.
  2. Commodities & Materiales Básicos: Este sector claramente puede lidiar con una inflación global más alta, beneficiándose del aumento de la circulación del dinero hacia demanda de bienes que cubren el poder adquisitivo del dinero.
  3. Industria: Maquinaria, inventarios y bienes de uso permiten ser un hedge (cobertura) bastante fuerte contra los procesos inflacionarios.
  4. Financiero: Si la inflación avanza, las tasas de interés suben, y eso es positivo para el margen de intermediación de las empresas del sector financiero, sean bancos o aseguradoras.

Todo lo anterior se resume en sectores a observar e incorporar parcialmente en un portafolio equilibrado para poder tener un manejo adecuado de los riesgos de cualquier cartera pensada para el largo plazo. El segundo semestre traerá muchos desafíos en este sentido.

Así es como esta conformado nuestras inversiones en Portafolio Sin Fronteras. Ya estamos obteniendo muy interesantes retornos mediante el equilibrio de exposición en empresas que se benefician fuertemente con este escenario global. Te invito a descubrir de que se trata haciendo clic acá.

 

Aprendiendo en los mercados,

Diego.

De Omaha al mundo: Nuevas lecciones para el inversor

El sábado 1 de mayo se festejó el día del trabajador en muchos países del mundo. Para quienes tenemos pasión por las inversiones, consideramos que ser un inversor es un trabajo muy arduo, que requiere disciplina, profesionalismo y mucho estudio.

Este trabajo puede ser mucho más amigable si se tienen referentes de la talla de gurúes como Warren Buffett. Y, vaya paradoja, fue el 1 de mayo de este año el día en que se celebró el Encuentro Anual de Inversores de Berkshire Hathaway, liderado por el reconocido inversor.

Para los que practicamos el culto de las inversiones de valor, es una de las citas más esperadas del año. Pero sinceramente creo que es un pecado circunscribir solamente el interés del evento a los amantes del Value Investing.

Escuchar a Warren y su ladero Charlie Munger es realmente una clase maestra que todos los inversores deberían escuchar con atención. No importa realmente el sesgo de sus inversiones, se trate de apuestas más agresivas en compañías de crecimiento (Growth), especulaciones de corto plazo o una combinación de ambas corrientes.

Siempre que habla, Warren Buffett deja frases para la posterior reflexión. Y esta vez no ha sido la lección.

En este año, he identificado tres lecciones relevantes que podemos tener en consideración para lo que viene.

Lección #1

El mercado está caro y Warren Buffett y su equipo han venido hablando hace mucho tiempo de esto. En más de una oportunidad, se ha señalado que Berkshire no está encontrando buenos negocios para adquirir a un precio atractivo.

Esto lo repitió: “no estamos sumando nuevas inversiones en acciones”.

Por esta razón, ha llevado el ritmo de recompra de acciones propias a un nivel récord durante el 2020 y que prosiguió en los primeros meses de 2021. Pero a pesar de esa inversión, la Caja del holding continuó creciendo y acumuló en el primer trimestre un nivel de USD 142.211 millones, un 5,3% más que a fin de 2020.

Claramente hay un exceso de liquidez respecto a la posición histórica de la empresa que maneja el gurú, pero eso responde a la ausencia de buenos negocios en acciones debido a las exigentes valuaciones.

Entonces, si vos tenés todo tu dinero invertido en el mercado ahora mismo, ¡tené cuidado!

Lección #2

“Las personas comunes no creo que puedan elegir acciones individuales con éxito”.

Este mensaje estuvo destinado principalmente a la gran cantidad de nuevos inversores que se sumaron en el mercado durante el 2020 y este año, más con ansias de especular como si fuera un casino que de invertir.

En esta línea Buffett criticó a la aparición de muchos brokers que estimulan la gran especulación y rotación de las posiciones bursátiles no cobrando comisiones por ello, poniendo en el centro del ring a la famosa app RobinHood.

Para demostrar lo difícil que es invertir en acciones individuales y hacerlo con éxito cuando uno no tiene demasiado conocimiento, el famoso inversor mostró dos placas. En la primera de ellas dejó en evidencia cuáles eran las 20 acciones más grandes por capitalización bursátil en 1989. Luego, en la segunda diapositiva, mostró el mismo ranking para el 2021.

Ninguna de las empresas que formaban parte del Top 20 en 1989 forma parte del ranking en la actualidad. Eso deja en evidencia lo difícil que es invertir con éxito cuando no se tiene conocimiento y un análisis adecuado.

Lección #3

La tercera de la lección se desprende de la segunda: “Es un error ser anti-capitalista”.

Warren acá puso el ejemplo de los Estados Unidos, uno de los países más capitalistas del mundo. En 1989, dentro de las 20 empresas más grandes del mundo, “sólo 6” eran estadounidenses. En 2021, 13 de 20 de esas firmas son de origen estadounidense y 5 de las 6 primeras pertenecen a la principal economía del mundo.

Lo anterior deja en evidencia que el sistema capitalista es el que mejor funciona, dentro de los sistemas probados, en crear oportunidades y riquezas.

Claramente hay lugar para mejorar el mismo, pero lo que no se puede hacer es discutirlo como mucho discurso reciente lo ha puesto en duda.

De esta manera, son tres lecciones las que deja Buffett en esta oportunidad para cualquier que quiere recorrer la carrera de inversor. Como frutilla del postre, Charlie Munger dejó su selló cuando le preguntaron su perspectiva sobre las criptomonedas: “No le doy la bienvenida a métodos de pago que avalan secuestradores y extorsionadores”.

A buen entendedor, pocas palabras.

En mi visión, las criptomonedas se ganaron el lugar de un nuevo Asset Class, pero claramente es una inversión muy especulativa y difícil de descifrar acerca de cómo terminará esta historia.

Simplemente Mercados

Para seguir con la tónica educativa y el entendimiento de lo que pasa en los mercados globales, he inaugurado una nueva sección en mi canal de Youtube llamada Simplemente Mercados.

En esta oportunidad, hablo de la rotación de las carteras. Podés ver el video acá.

Si te gustó el contenido, cuento con tu like, suscribite al canal y compartilo con gente interesada de recibir este tipo de videos hacia adelante.

Aprendiendo en los mercados,
Diego