El mundo: nuestro peor aliado

Paradójicamente, durante los 12 años de kirchnerismo se hablaba de que la Argentina había dejado pasar una oportunidad histórica para sentar las bases de un sostenido desarrollo económico.

Era cierto que el contexto de altos precios promedio de los commodities, las bajas tasas de interés globales, el exceso de liquidez y la pujanza de las economías emergentes, lideradas por China, ayudaban a crear ese clima próspero para ser aprovechado.

Sin embargo, por cosa del destino o porque siempre Argentina parece llegar tarde a la fiesta, muchas de estas ventajas se han evaporado ahora Y esto se da en un marco de institucionalidad interna donde la nueva administración parece estar dispuesta a integrarse al mundo a una velocidad tal que compense todos los errores estratégicos que cometió en tal sentido la administración anterior.

El comienzo de 2016 ha mostrado que el contexto global no era lo que solía ser. No fue un cambio repentino, sino que es la manifestación final de algo que ya se venía evidenciando a mediados de 2014, cuando el banco central de los Estados Unidos (Reserva Federal) comenzó a quitar los estímulos monetarios a la principal economía del mundo.

Lo que sobrevino, luego, es ciertamente una historia conocida.

La fortaleza del dólar a nivel mundial fue el espejo de la debilidad del resto de las monedas globales, las que acusaron un impacto negativo tal que se volvió a instaurar la idea de “una guerra de divisas” alrededor del globo.

Mientras tanto, Argentina, a contramano de casi todo el mundo, utilizaba el atraso cambiario real como arma para frenar los cimbronazos de la crisis y calmar las expectativas de alta inflación, algo que no ocurrió finalmente.

También el dólar globalmente fuerte golpeó a las materias primas de manera importante. Algunas han sufrido descensos catastróficos en muy poco tiempo, como el caso del petróleo, mientras que otras se defendieron mejor, como los agrícolas (ver gráfico siguiente).

Soja

Sin embargo, esta fortaleza de los commodities agrícolas, principal producto de exportación de Argentina, podría no ser tal si se verifica que la corriente climática “El Niño” mejora los rindes de los cultivos de manera extraordinaria.

Si hay más oferta de soja en el mundo y la demanda no crece en simultáneo, entonces podemos ver una presión a la baja de los precios de esta oleaginosa.

Para colmo de males, efectivamente el alza de la tasa de interés en Estados Unidos se hizo presente en diciembre último, generando mayor volatilidad en los mercados financieros.

El deprimido arranque de los mercados bursátiles para este 2016 con caídas de más de 5% en Wall Street y más de 12% en China demuestran que será un año bien complicado en materia de contexto internacional.

Por si faltaba algo, Brasil, nuestro principal socio comercial, sigue sumido en una profunda recesión económica. Recientemente acaba de anunciar que su producción industrial se derrumbó más de 12% interanual en noviembre de 2015 respecto igual mes de 2014, algo que muestra la gravedad de la situación.

Si Brasil no arranca, no consume. Y no solo que nos comprará menos (importará menos bienes argentinos) sino que tendrá más productos para vendernos (exportarnos) a precios muy competitivos por la devaluación real gigantesca que la moneda del país limítrofe tuvo en los últimos 24 meses.

Si en algo le podemos dar la razón al ex ministro de Economía, Axel Kicillof, es que “el mundo sí, esta vez, se nos cayó encima”.

Ya no podemos depender más de sus bondades para sembrar las bases de un crecimiento sustentable. Ahora es el momento de demostrar las destrezas que el argentino parece tener siempre dentro para sobrellevar las crisis.

El actual Gobierno lo sabe. Para salir adelante las virtudes deben ser propias y no ajenas.

Combatir la inflación, ajustar el déficit fiscal, ordenar la política monetaria y generar mayor confianza son variables endógenas que podemos manejar internamente más allá de los vaivenes globales.

Ahora es el momento de demostrar que sí se puede y que no vamos a dejar pasar más tiempo. No queremos una Argentina pendular, sino una que sea sustentable y creíble en el tiempo.

No depende de este Gobierno solamente. Todos debemos aportar nuestro granito de arena.

¿Podremos?

Diego Martínez Burzaco

La verdadera razón del desplome bursátil

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Columna publicada en www.igdigital.com  //

Superficialmente podemos encontrar un sinfín de causas para explicar la reciente corrección de los mercados bursátiles. Sin embargo, un análisis más profundo nos dice cuál sería la verdadera razón. En el caos, algunos hacen grandes negocios.

La semana que dejamos atrás fue como una especie de déjà vu para quien les escribe esta columna. He revivido lo peor de los días que pasé, en relación con los mercados bursátiles, durante la crisis global del año 2008.

Las jornadas laborales han sido realmente un caos. No podía despegar la vista de las pantallas, evidenciando derrumbes significativos en las cotizaciones al comienzo de la semana y recuperaciones sobre el final de la misma.

Pero mi día profesional no finalizaba a las 18hs cuando salía de la oficina. Inmediatamente después, tan solo 1 hora a posterior, los mercados abrían en Asia. Allí chequeaba cómo cotizaban los futuros de acciones de Wall Street, luego por la noche veía la apertura de los mercados asiáticos y, por la mañana, lo primero que hacía al despertar era chequear cotizaciones en Europa en mi teléfono celular.

Realmente estresante. No vivíamos este nivel de nerviosismo, pánico y esquizofrenia en los inversores desde los peores días en 2008, cuando el sistema financiero parecía explotar.

Nos habíamos acostumbrado a una “aburrida” calma durante los últimos años, pero todo se desvaneció repentinamente. El comportamiento de los mercados ha sido implacable para darnos cuenta de esta situación…

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Como podemos ver, el mercado de acciones chino acumula una baja de casi 15% en las últimas siete ruedas. Pudo haber sido peor de no ser por la recuperación de los últimos dos días. El mismo análisis recae sobre el S&P 500, el cual retrocede cerca de 5% en el mismo período considerado.

Adicionalmente a las caídas, que son muy importantes, el rasgo distintivo es que los movimientos de los mercados son más volátiles (y esto va a continuar): la magnitud de las variaciones diarias en el mercado estadounidense más importante del mundo ha sido de +1% ó -1% en todos los casos. Esto no es común, e indica que las turbulencias persistirán…

¿Qué hice con mis inversiones durante estos?

Nada.

Siempre le digo que las emociones no deben tomar el mando del manejo de sus inversiones. Si esto ocurre, estamos en problemas. Y momentos bursátiles como los actuales pueden ser un caso testigo de esto.

Sin embargo, durante estos días me he dedicado a leer mucho, analizar y tratar de entender por dónde pasaba la actual histeria del mercado.

Y me dí cuenta que el disparador había sido algo que conocía –y escribí en este espacio hace muy poco- pero que se estaba dando más rápidamente de lo esperado.

La principal causa de este comportamiento poco tiene que ver con la desaceleración de la economía china, la suba de tasas de interés en Estados Unidos o las turbulencias financieras en Grecia. Tiene que ver con algo más estructural que se hará sentir en los próximos años y que algo adelanté en “Una competencia para el reinado del dólar”.

Se trata de China y su decisión de declararle la guerra al dólar. Como mencionaba en esa columna, el gigante asiático quiere disminuir al mínimo las transacciones comerciales que se hacen, hasta ahora, en dólares, utilizando las monedas domésticas de las partes involucradas.

También busca que el yuan pueda reemplazar al billete estadounidense como una reserva de valor que es atesorada por los distintos países del mundo.

Y finalmente, la estocada final que se conoció esta semana fue que para mantener el valor de su moneda en el mercado cambiario, China se deshizo, según estimaciones de los analistas, de más de US$ 40 mil millones en las últimas cuatro semanas.

De esta manera, el Banco Popular de China vende bonos del Tesoro americano y compra yuanes a aquellos inversores que quieren salir del mercado chino vendiendo sus tenencias domésticas y refugiándose en el dólar.

Lo más impactante es que en los últimos doce meses, la entidad central china se habría desprendido de US$ 315 mil millones (casi el 10% de sus reservas) con la excusa de defender su moneda.

Pero lo realmente trascendente de este movimiento es que China está desconfiando cada vez más del dólar, sacándolo de sus reservas a pasos agigantados.

s/ La crisis como driver de grandes negocios…

La convulsión actual en las bolsas aceleró el colapso de los precios de los commodities, especialmente del petróleo al comienzo de la semana. El “oro negro” cayó a su menor nivel de seis años y medio cuando se sumergió por debajo de US$ 37 el barril.

Esto continuó impactando negativamente en el precio de las compañías del sector, las cuales llegaron a valuaciones realmente irrisorias.

Pero toda crisis trae una oportunidad.

 

Muchas empresas petroleras cotizan a un descuento significativamente importante tras el derrumbe del precio del vrudo. Allí el inversor debe focalizarse.

Vuelvo a repetir, toda crisis es una oportunidad…y usted debería verlo de esa manera.

 

Mantenga alejadas las emociones

Emoción

En momentos de turbulencias en los mercados financieros, como los actuales, es preciso volver a las fuentes y reforzar lineamientos básicos que debe seguir un inversor. Una carta de un suscriptor, fue el disparador de esta columna.

Nota publicada en Inversor Global

Creo que estamos ante el momento más difícil de los mercados financieros desde la gran crisis económica de 2007. No es solo una sensación, sino que detrás hay datos concretos que así lo indican:

  • La Reserva Federal está en las puertas del primer incremento de tasas de interés en más de 8 años.
  • La actividad manufacturera de China se desacelera al menor nivel en 15 meses.
  • Los commodities caen a niveles no antes vistos en cinco años.
  • Las monedas emergentes continúan con su marcada depreciación.
  • Los balances corporativos arrojan cifras erráticas, con empresas con grandes resultados y otras con grandes desilusiones.

Este mix de hechos opera contra los mercados, a pesar de que los índices se mantengan en niveles relativamente altos. En concreto, la mayor volatilidad es el canal donde se manifiesta el mayor nerviosismo de los participantes.

Esto opera claramente contra usted como inversor.

Sobre todo afecta sus emociones y eso puede ser un arma de doble filo para su proceso de decisión de portafolio. En reiteradas ocasiones mencioné la necesidad de separar las emociones de la razón a la hora de definir una estrategia para sus ahorros. Es vital, hasta diría, imprescindible.

Esta vez haré mención a este tema. Pero el disparador es una carta de un suscriptor que recibí durante la semana. La misma empezaba de la siguiente manera:

En una oportunidad, no hace mucho tiempo, presencié una exposición de Trading Bursátil efectuada por el economista jefe de Inversor Global, Lic. Diego Martínez Burzaco. En un tramo de la presentación nos comenta que él se consideraba un inversor bursátil de riesgo moderado.

Me sorprendió agradablemente su comentario dado que nunca había escuchado de algún consejero bursátil realmente muy formado, ningún comentario sobre sí mismo y sus hábitos personales de inversión.

Esto me hizo pensar en las características de la relación entre el inversor y los papeles en los cuales invierte, y loscondicionamientos mentales que lo presionan en su toma de decisiones.

Se acepta que los perfiles de inversión son de tres características de acuerdo a las características personales de la persona de la cual se trate, o sea: perfil agresivo, moderado y bajo.

Hago una pausa aquí. Y destaco la siguiente mención:

Esto me hizo pensar en las características de la relación entre el inversor y los papeles en los cuales invierte, y los condicionamientos mentales que lo presionan en su toma de decisiones.

Esos condicionamientos mentales son dominados por las emociones, que operan de manera negativa en los peores contextos posibles para tomar decisiones.

¿Acaso usted nunca vendió una acción en el mínimo histórico y compró otra en su máximo nivel?

Suele pasar muy a menudo. A mí me pasó. Y hasta me pasa en algunos momentos.

Ese es un síntoma claro donde las emociones toman el control de la situación y nos lleva a proceder de manera errónea. Cuando la razón queda a un lado y nos alejamos de nuestros objetivos originales establecidos previamente a la ejecución de las inversiones, la probabilidad de actuar mal se agiganta exponencialmente.

¿Cuál es el camino a seguir entonces?

Otro fragmento de la carta del suscriptor nos da una noción precisa:

Creo que no es posible encontrar un bróker bursátil que ponga énfasis en las ganancias de cada cliente por encima de las ganancias personales, lo cual es entendible, se comprende y es lo que sucede realmente dado que también es un ser humano con necesidades propias.

Creo que un principio de solución para el inversor pasa por la capacitación de sí mismo. El camino del medio es el más conveniente en el mediano plazo y el que más satisfacciones puede brindar.

En esos momentos de debilidad, donde las “defensas” del inversor están bajas, los brokers suelen aturdir aún más con sus recomendaciones. Nos empujan hasta el punto en el que el miedo toma el total control de la escena y guía nuestro comportamiento.

Pero si el inversor está capacitado, la capacidad de verse manipulado es menor. Si se capacita y, además, aprende de sus errores pasados, tendrá más fortaleza para continuar dentro del sendero de sus objetivos predefinidos.

Es un equilibrio difícil de encontrar, pero se puede lograr con el paso del tiempo.

El ejemplo de la actualidad…

Cuando comencé a escribir esta columna le mencioné cuán difícil estaba el escenario para las bolsas mundiales. Especialmente para las de aquellos países que tienen una elevada dependencia de los commodities.

Los precios de las materias primas están siendo arrastrados con fuerza ante la posibilidad de que el dólar estadounidense continúe con su apreciación.

El siguiente gráfico es elocuente…

grafico

En los últimos 30 días, el dólar se apreció a nivel global más de un 2%, mientras que el oro y el petróleo cayeron un 8% y 19% respectivamente.

Si usted tenía exposición a estas materias primas y el temor se apoderó, entonces seguro que procedió a la venta de estas posiciones. Pero ¿sabe qué está haciendo el dinero inteligente?

O mantiene sus tenencias pensando que se trata de algo excepcional que se corregirá en el tiempo, entonces se mantiene dentro de su objetivo de inversión inicial. O ven en la caída una oportunidad de compra, ya que son movimientos no sustentables en el largo plazo.

Quizás debería estar pensando de esta manera, poniendo la razón por delante de la emoción.

A su lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

La caída del crudo financia el «dólar ahorro»

Desde octubre de 2014, el mundo miraba azorado como comenzaba el gran desplome de los precios del petróleo, los cuales cayeron más de un 50% en los últimos seis meses.

Mientras muchos inversores se lamentaban por tener grandes posiciones en acciones petroleras, en el fondo se escuchaba el eco de una voz que decía: «al fin el mundo, que se nos había caído encima, nos da una mano».

Esa frase podría bien haber sido adjudicada a cualquier funcionario de alto rango del Gobierno argentino ya que durante la «década ganada» (en realidad no son 10 sino 12 años ya de la actual administración gobernante) el país pasó de ser un exportador neto de energía a importador neto.

La caída del precio del petróleo auguraba una buena noticia, entonces, para las deterioradas finanzas públicas argentinas. El resultado de la balanza comercial sentiría un alivio importante al proyectarse un ahorro de casi US$ 4.500 millones en importaciones de combustible de continuar el barril oscilando en un precio cercano a los US$ 50.

Según los datos de la propia Secretaría de Energía, el saldo deficitario de la balanza comercial energética en 2014 fue de US$ 7.369 millones, que compara con el rojo de US$ 8.109 millones registrados en 2013. Y si bien es cierto que gran parte de las importaciones argentinas son gas natural y gas licuado, también lo es que la caída del petróleo a nivel internacional arrastró a la baja a los precios del gas.

Por ejemplo, a comienzos de octubre de 2014, el precio del millón de BTU de gas natural oscilaba los US$ 4. Hoy está en torno a US$ 2,75, mostrando una caída de casi 32%.

No se trata de una baja menor…

Esto también redundaría positivamente en las arcas del Banco Central de la República Argentina, pudiendo mostrar un fortalecimiento genuino de las reservas internacionales neto de todo préstamos (llámese swap con China, crédito bilaterales con otros bancos centrales, etc). La mejora provendría por la menor necesidad de desprenderse de dólares para financiar las importaciones de energía.

Sin embargo, esta lectura puede ser sesgada e incompleta.

A medida que la desconfianza crecía y el atraso cambiario se hacía más evidente, el ciudadano argentino intensificó su compra de «dólar ahorro» al precio oficial más el 20%. Es así como desde noviembre último, las compras de dólares crecieron mensualmente ininterrumpidamente.

En noviembre fueron $ 403 millones, en diciembre $ 424 millones, en enero $ 456 millones, en febrero 462 millones y en marzo, alcanzamos el récord absoluto con $ 479 millones.

Dólar Ahorro

Mientras que cuando se habilitó la compra del dólar ahorro el monto mensual oscilaba en torno a US$ 150 millones, durante los primeros tres meses de 2015 ese promedio se ubicó en torno a los US$ 460 millones, tres veces más.

Si consideramos este ritmo de dolarización de ahorros mensual para el resto del año, estaríamos hablando de US$ 5.520 millones, prácticamente todo el ahorro proveniente de la caída de la energía importada más US$ 1.000 millones adicionales.

De tal manera, dos conclusiones pueden extraerse de la actual coyuntura:

1- La reservas internacionales no gozarán el efecto positivo de la caída del precio del petróleo y no se verificará acumulación genuinas de reservas.

2- La dolarización de los portafolios se intensifica a medida que el atraso cambiario se hace más evidente y crece la incertidumbre política.

Esta dolarización, por el momento, está financiada por la caída de los precios internacionales del crudo. Si esto se revierte, estaríamos ante un grave problema.

Y una vez más se alzarán las voces acusatorias contra el mundo «por caerse encima nuestro nuevamente»…

Los especuladores del petróleo al descubierto

Tengo 14 de años de experiencia en los mercados y las inversiones. Si hay algo que aprendí, ciertamente, es que el precio de cada uno de los activos financieros es el «rey».

¿Qué implica esto?

El precio de un activo financiero es único y es el que se deriva de la interacción de la oferta y la demanda. En muchas ocasiones uno sabe que el precio puede estar manipulado por cuestiones ajenas a los fundamentos de ese activo y que en la teoría ese nivel debería ser muy distinto al que muestra la realidad.

Pero allí no hay nada que hacer. El precio que se muestra en la pizarra manda y hay que aceptarlo, nos guste o no desde nuestra perspectiva de inversores.

Pero ciertamente cuando notamos que el desfasaje entre el precio de mercado y el precio que debería tener un activo es demasiado grande, ahí es donde aparecen las grandes oportunidades.

Esta vez quiero referirme al petróleo y su abrupto descenso de más de 45% en el 2014. Me cuesta creer que a todo el espectro de analistas globales se les haya pasado por alto este repentino exceso de oferta del commodity en sus proyecciones para el precio del crudo durante este año.

Siempre, desde un primer momento, manifesté que el trasfondo de la caída del precio del petróleo respondía a una cuestión geopolítica donde una gran cantidad de poder global estaba en juego. La irrupción desde hace unos años atrás de Estados Unidos como gran productor mundial de petróleo y gas no convencional amenazaba con cambiar las relaciones de poder en el mundo y la influencia de la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo) en el mapa global.

Y la reciente tapa del prestigioso diario The Economist así lo demuestra:

Petróleo

Pero aún considerando este cambio estructural en el mercado energético global, no encuentro justificación suficiente para explicar la baja tan abrupta del precio del oro negro.

Y es ahí donde hay que buscar otras explicaciones.

Ni en las épocas de la gran crisis financiera de 2008 se veía tanta volatilidad en el precio del crudo. En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo su precio oscilaba entre +3% y -3% en una jornada diaria y viceversa. Es allí donde los especuladores entran en acción y la irracionalidad de corto plazo domina la escena.

Si el mundo desarrollado está más estable, si Estados Unidos crece a su nivel más rápido en una década (5% anualizado en el tercer trimestres) y si el mundo emergente no ha sufrido una recesión imponente, entonces me pregunto: ¿cómo el petróleo puede retroceder más de 45% en este contexto?

Extraño.

Pero como le mencioné anteriormente, la irracionalidad de corto plazo puede abrir oportunidades. Y el siguiente gráfico puede decirnos mucho acerca de eso:

Petróleo_vs_XLE

 

Tras acusar el impacto inicial de la fuerte caída del crudo, en las últimas semanas el ETF de Energía (XLE) -línea azul-no solamente no acompañó la persistente caída del precio del petróleo -línea roja- sino que comenzó a subir.

En concreto, esto puede interpretarse como una señal de que las últimas bajas del crudo forzadas por los especuladores han perdido credibilidad y que los inversores creen que no podrá sostenerse por mucho tiempo más, por lo que aumentan su exposición a empresas del sector esperando el ansiado rebote de precios.

Particularmente creo que esto es así. Y que hay oportunidades.

El tiempo dirá quien tiene la razón. Lo que la historia dice es que en el largo plazo tienden a primar los fundamentos, dando un guiño hacia el posicionamiento en acciones petroleras.