El precio de los granos, impulsado por las rebajas en las proyecciones de cosecha

A partir del informe mensual del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), los precios de los granos volvieron a recobrar protagonismo y treparon fuertemente en la jornada de ayer por las débiles proyecciones presentadas por el organismo.
 
En el caso del trigo, la USDA informó que los inventarios 2010/2011 en los Estados Unidos disminuirán 40 millones de búshels como consecuencia de las mayores exportaciones, lo que tuvo una repercusión inmediata en el precio del cereal, que ganó casi 2% en la jornada de ayer. De todas formas, el organismo estadounidense señaló que la oferta global creerá levemente por encima de las estimaciones por mejoras en los inventarios y por las proyecciones de cosecha en la Argentina.
Por su parte, la USDA revisó a la baja la producción local de maíz hasta los 93 millones de toneladas. La reducción en la proyección de cosecha llevó a los precios en el mercado de Chicago hacia una subida de más del 3%. También fueron revisados a la baja los inventarios finales del cereal para el fin de la actual campaña.
En el caso de las oleaginosas, más precisamente la soja, la producción también fue revisada a la baja en 46 millones de búshels por la menor cosecha y el menor rendimiento por hectárea. De esta manera, la cosecha total se estima en 3.329 billones de búshels. El precio de la soja también reflejó el efecto positivo de la menor oferta disponible y ganó en Chicago cerca del 4%
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Estas estimaciones no hacen más que confirmar que los factores climáticos incidirán plenamente en la oferta de granos a nivel mundial, situación que presionará de manera creciente a los precios, en una economía global donde la demanda tiende a recuperarse y las presiones inflacionarias comienzan a sentirse en aquellos países donde la economía ha crecido más rápidamente.
En el corto plazo, se mantendrá la volatilidad, lógica dentro de las alteraciones propias de los mercados que se mueven al ritmo de las noticias que surjan en relación con la crisis financiera en Europa y los datos de actividad de la economía estadounidense.
Para el largo plazo, el crecimiento superior de la demanda de granos y alimentos respecto a la oferta tenderá a sostener y hasta empujar al alza los actuales niveles de precios internacionales.